Todos tenemos al menos un propósito de Año Nuevo con el que iniciamos las primeras semanas: ir al gimnasio, dejar de comer azúcar, ser puntuales, etc.
En mi caso, de forma casi religiosa, desde hace casi 10 años inicio el año escribiendo algunos artículos sobre lo que pasa en el mundo y mi forma de pensar, hasta que la vida pasa e interrumpe el flujo.
Tengo respaldados casi todos esos artículos y me han servido para mantener el rastro de lo que llama mi atención cada año y de cómo va evolucionando mi vida, pero desafortunadamente nunca se han convertido en una parte fundamental de lo que hago.
Seguramente te ha pasado algo similar a mí: nuestros propósitos duran mientras la novedad está presente, la motivación es alta o hasta que el ritmo del año empieza a ejercer presión sobre nuestras vidas.
Puede que este año puede que sea diferente… o tal vez no.
Este año lo inicio con más proyectos que nunca y sin ese break o inicio lento de enero.
Además, con el paso de los años, la cantidad de personas interesadas en leer —y, por consiguiente, las que escribimos— va disminuyendo, lo que reduce un poco la motivación para hacer esto.
Tal vez en el futuro se ponga de moda leer y volver a pensar, pero seamos sinceros: no es el mundo en el que vivimos hoy.
Hay distracciones constantes de todo tipo, al punto de que se volvió un privilegio estar aburrido. Incluso vivimos bajo un bombardeo constante para ser 100 % productivos y aprovechar al máximo cada minuto del día.
Hoy no te voy a llenar de artículos secundarios para profundizar en este tema. Solo quería decirte que, si llegaste hasta aquí, vengo a recordarte lo mismo que me dije al iniciar el año:
“Haz lo que quieras, pero no dejes de crear.”
Poco o mucho, pero de forma constante: crea cosas que te emocionen, diviértete, explora, cambia de trabajo, reinvéntate y diseña tu futuro.
Si tuviste cinco minutos para leer esto, seguro estás en la posición correcta para hacerlo.
Nos vemos luego.
Un comentario
Que buen artículo para iniciar el año