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Frankeinstein y los peligros de la ciencia

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En estos dias leyendo Frankenstein he encontrado tantas similitudes con el mundo en nuestros dias que simplemente me gustaría compartirlas.

Frankenstein; or, The Modern Prometheus, el clásico de ficción publicado por Mary Shelley allá por el año de 1818, es muy diferente de lo que te podrías imaginar si como yo, nunca has ido más allá de la cultura popular sobre esta historia. No deseo spoilear demasiado a nadie, así que me limitaré únicamente a las partes fundamentales para este texto porque creo que es una obra a la cual toda persona debería de acercarse.

Una vez que comienzas, puedes descubrir que los estereotipos que se crearon a lo largo de los años sobre un científico loco y una criatura sin cerebro, son completamente absurdos y nada fundamentados. El científico Victor Frankenstein es presentado como un hombre culto que durante varios años y por diversas circunstancias, ha logrado llegar a conocer a grandes estudiosos de su época y ha adquirido todo lo posible sobre ciertas ramas del conocimiento humano, es debido a este conocimiento, a su afán de expandir los limites de la ciencia y a su falta de reflexión que se enfrasca en la monumental tarea que lo llevará a la creación de su «monstruo». Y es que todas aquellas personas que nos dedicamos de una u otra forma a la ciencia sea cual sea la rama, podemos simpatizar con los deseos de Victor por explorar, conocer y crear, todos en algún punto sentimos ese poder seductor que entrega la ciencia y que rivaliza con el de un dios. Desde los griegos y el mito de Prometeo quien (según algunos textos) creara a los hombres y les entregara el fuego, para después ser castigado, hasta las modernas historias sobre inteligencias artificiales, hemos soñado con obtener para nosotros el control de las fuerzas de la naturaleza y hasta de la creación misma. Y no digo que esto pueda ser malo, al contrario, yo mismo creo que es nuestro deber como seres pensantes el adquirir tanto conocimientos sobre nuestro entorno como sea posible, pero, ̉que pasaría si ese poder nos llevara a la creación de cosas que no deseamos comprender?.

&quote Sólo de ti podía ya esperar auxilio, aunque no sentía por ti otro sentimiento que el odio. ¡Creador insensible y falto de corazón! Me habías dotado de sentimientos y pasiones para luego lanzarme al mundo, víctima del desprecio y repugnancia de la humanidad.

Aquí es donde la segunda parte del libro entra en acción, porque una vez creado el monstruo el mismo Victor se da cuenta de lo «horrible» que ha sido su obra, no por el aspecto de la criatura sino por la falta de un verdadero propósito al hacerla, que es lo que más tarde lo torturará de diferentes maneras. Esta criatura al nacer es victima de la incomprensión de su propio creador y de una sociedad que no está preparada para aceptarlo, trata en todo lo posible de encajar pero, cuando consumido por la desesperación del rechazo realiza su primer crimen, al mismo tiempo sella su destino no por el crimen en si, sino por la crueldad de la misma naturaleza humana.

&quote ¿por qué debo tener yo para con el hombre más piedad de la que él tiene para conmigo? No sería para ti un crimen, si me pudieras arrojar a uno de esos abismos, y destrozar la obra que con tus propias manos creaste.¿Debo, pues, respetar al hombre cuando éste me condena? Que conviva en paz conmigo, y yo, en vez de daño, le haría todo el bien que pudiera, llorando de gratitud ante su aceptación

Frankenstein no se trata de la lucha de los hombre contra locos que crean monstruos, se trata de comprendernos a nosotros mismos, se trata de comprender que constantemente enfrentamos procesos de creación pero no siempre nos encontramos dispuestos a aceptar nuestras propias obras, más de una vez pensamos en nuestros fines egoístas y nos olvidamos de lo importante que es la comprensión de nuestro entorno. Y aunque mucho se ha avanzado en un corto tiempo sobre la inclusión y la apertura a nuevas culturas siguen ocurriendo eventos que nos frenan (ejem Brexit, ejem USA). Nunca podremos esperar compartir el mismo conjunto de valores pero lo que si podemos fomentar es la comprensión y ver lo que nos une.

Y es que la ciencia ficción nunca se ha tratado de relatar mundos irreales, se trata de comprendernos a nosotros mismos y prepararnos para los dilemas que enfrentamos como simples mortales que buscan la perfección.

Si el estudio al que te consagras tiende a debilitar tu afecto y a destruir esos placeres sencillos en los cuales no debe intervenir aleación alguna, entonces ese estudio es inevitablemente negativo, es decir, impropio de la mente humana

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